BYD lleva su tecnología del laboratorio a la carretera
BYD quiere demostrar que su carrera tecnológica va mucho más allá de las cifras de potencia o autonomía. Carga ultrarrápida, baterías estructurales, sistemas avanzados de control del chasis e inteligencia artificial forman parte de una estrategia para trasladar las soluciones desarrolladas en sus centros de I+D a vehículos de producción.
En estos últimos años, BYD ha convertido la investigación tecnológica en uno de los principales argumentos de su crecimiento. La compañía cuenta con más de 120.000 ingenieros y durante el primer trimestre de 2026 destinó 11.300 millones de yuanes, unos 1.464 millones de euros, a investigación y desarrollo.
El aspecto más interesante no está tanto en el volumen de inversión como en comprobar qué parte de ese trabajo termina llegando al conductor.
FLASH Charging: acercar la recarga eléctrica al repostaje

Uno de los avances más llamativos es FLASH Charging, que es el nuevo sistema de carga de alta potencia desarrollado por BYD.
Este sistema de carga, puede alcanzar hasta 1.500 kW mediante un único conector y permitir en determinados vehículos pasar del 10 al 70 % de batería en cinco minutos y del 10 al 97 % en aproximadamente nueve.
Durante la presentación española del DENZA Z9GT, la marca llegó incluso a registrar un tiempo de 8 minutos y 51 segundos.
El verdadero desafío, sin embargo, probablemente estará fuera del laboratorio: disponer de una red capaz de ofrecer esas potencias de forma habitual. BYD pretende instalar antes de finalizar 2027 unas 3.000 estaciones FLASH Charging en Europa, de las que 300 estarían situadas en España.
Si el despliegue cumple los objetivos anunciados, la tecnología podría reducir considerablemente uno de los inconvenientes que todavía perciben muchos usuarios del vehículo eléctrico: el tiempo necesario para recuperar autonomía.
DiSus y e3 Platform: electrónica para controlar el coche

La compañía también está llevando la electrónica a terrenos tradicionalmente reservados a la mecánica.
La familia DiSus permiten a la carrocería reaccionar de forma activa ante las aceleraciones, frenadas e irregularidades del firme más salvajes para garantizar el control de los movimientos del vehículo.
Las versiones más sofisticadas, DiSus-X y DiSus-Z, se utilizan en modelos de YANGWANG. El espectacular U9 ya ha mostrado en público su capacidad para bailar, saltar o avanzar incluso con solo tres ruedas, convirtiéndose en un extraordinario ejemplo de las posibilidades del BYD DiSus System, el sistema de control de carrocería de vehículos más avanzado de la industria a nivel mundial.
Más práctica resulta la tecnología utilizada por la arquitectura e3 Platform de DENZA.
En el apartado de maniobrabilidad, la e3 toma el mando gracias al sistema Vehicle Motion Control (VMC), Esta arquitectura permite que modelos como el DENZA Z9GT o el DENZA Z ejecuten el giro tipo compás (compass turn) pivotando sobre el eje delantero mientras las ruedas traseras giran a su alrededor, logrando un radio de giro de apenas 4,62 metros. Asimismo, habilita el desplazamiento en diagonal en ángulos de hasta 15° para facilitar maniobras de aparcamiento e integra el Tyre Burst Control System, que ante el reventón de un neumático detecta el incidente y reacciona en milisegundos ajustando el par de las ruedas no afectadas para mantener la estabilidad y corregir la trayectoria del vehículo.
La batería pasa a formar parte de la estructura

Otra de las claves está en la arquitectura Cell to Body (CTB).
En lugar de tratar la batería como un componente simplemente colocado bajo el vehículo, BYD integra las celdas dentro de la propia estructura. De esta forma lo que consigue es mejorar la rigidez del conjunto y aprovechar la batería como un elemento adicional de resistencia en caso de accidente.
BYD continúa utilizando además su conocida Blade Battery, que en su segunda generación ha sido sometida a pruebas cada vez más exigentes relacionadas con perforaciones, cortocircuitos y temperaturas extremas.
El objetivo es especialmente importante ahora que las nuevas arquitecturas eléctricas permiten cargas mucho más rápidas: aumentar la potencia de recarga obliga también a reforzar el control térmico y la seguridad de las baterías.
La inteligencia artificial entra en la conducción asistida

El siguiente paso de BYD está en el software.
La evolución del sistema de asistencia God Eye, disponible en China, combina cámaras, radar y sensores LiDAR para interpretar el entorno del vehículo.
BYD acompaña estos sistemas con el procesador XUANJI A3 y con una creciente cantidad de información obtenida de los vehículos conectados, que utilizan esos datos para continuar desarrollando funciones de asistencia a la conducción.
La inteligencia artificial también llega al habitáculo mediante DiLink AI Intelligent Cockpit, concebido como un asistente capaz de interpretar órdenes y automatizar determinadas funciones del automóvil.
Zhengzhou, el lugar donde se pone todo a prueba
Buena parte de estas tecnologías se valida en el circuito de pruebas que BYD posee en Zhengzhou, China.
El complejo de pistas de pruebas constituye una instalación clave para el desarrollo, validación y demostración de todas estas tecnologías. Con ocho zonas funcionales, permite experimentar todo tipo de situaciones en diferentes terrenos:
- Circuito de velocidad: para probar aceleraciones longitudinales y transversales al límite.
- Anillo de baja fricción: un circuito circular que simula condiciones de hielo/nieve con baja adherencia.
- Paddock dinámico: área multifuncional para pruebas como slalom, de evasión y estacionamiento automatizado.
- Plataforma “Kick‑Plate”: superficie diseñada para simular condiciones de pérdida de adherencia y control, idónea para probar sistemas de asistencia a la conducción.
- Duna interior: una gran duna artificial que permite subir y bajar pendientes extremas.
- Piscina para vehículos: zona de vadeo de agua con ventanas subacuáticas para observar maniobras bajo el agua.
- Pistas todoterreno: con múltiples escenarios de conducción off‑road que van desde nivel básico hasta avanzado.
- Área de camping y descanso: entorno de descanso y encuentro para clientes y visitantes.
Entre sus espacios más singulares destaca la duna interior, una estructura de 40 metros de altura y 28° de inclinación donde los todoterreno de DENZA y YANGWANG demuestran su capacidad para conquistar pendientes extremas. La complejidad de esta instalación requirió más de 6.000 toneladas de arena y 68 pruebas de materiales antes de lograr una mezcla estable y segura. El complejo también integra una zona de conducción inteligente para evaluar sistemas avanzados de asistencia al conductor y conducción autónoma.
Mediante la aplicación práctica de estos avances, BYD demuestra que la innovación disruptiva cobra todo su sentido cuando abandona la fase experimental para ofrecer ventajas palpables de uso, confort y protección a conductores, pasajeros, peatones y otros usuarios de la vía.
Y ahí es precisamente donde BYD quiere jugar buena parte de sus cartas durante los próximos años.
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