Probamos el Kia Sorento PHEV Emotion: el gran SUV enchufable que pone la lógica familiar al servicio del confort y la eficiencia
El Kia Sorento PHEV Emotion representa una de las propuestas más equilibradas dentro del segmento de los SUV grandes electrificados. Con una configuración híbrida enchufable basada en el motor 1.6 T-GDI, una potencia de 117,6 kW en su bloque térmico de cuatro cilindros en línea y una autonomía eléctrica homologada de 55 kilómetros, este modelo combina imagen robusta, enfoque familiar, tecnología abundante y una concepción práctica orientada a quienes necesitan espacio, etiqueta CERO y una conducción confortable sin renunciar a una presencia notable en carretera.
El Sorento es uno de los modelos más reconocibles de Kia dentro de su gama SUV. A lo largo de los años ha evolucionado desde un todocamino de planteamiento eminentemente funcional hasta convertirse en un producto claramente aspiracional, mejor rematado, más tecnológico y con una percepción de calidad muy superior a la que tradicionalmente acompañaba a la marca en Europa.
En su generación más reciente, el Sorento dio un salto muy importante en diseño, presentación interior y electrificación. Kia entendió antes que muchos fabricantes que el cliente de SUV grande ya no solo buscaba tamaño o imagen robusta, sino también eficiencia, conectividad y una experiencia a bordo cercana a la de modelos de posicionamiento superior. En ese escenario nació la variante híbrida enchufable, pensada para quienes recorren trayectos cotidianos en modo eléctrico, pero siguen necesitando un vehículo amplio y solvente para viajes largos, uso familiar o desplazamientos con carga.

Este Sorento PHEV compite en un espacio muy concreto del mercado: el de los SUV grandes electrificados con enfoque familiar. Sus rivales naturales son aquellos modelos de siete plazas o gran formato que combinan motorizaciones electrificadas, una presentación cuidada y un nivel alto de equipamiento. Frente a ellos, el Kia juega una baza muy clara: ofrece una sensación de coche grande, bien acabado, muy equipado y tecnológicamente completo, con una relación entre tamaño, imagen, confort y precio que históricamente ha sido uno de los puntos fuertes de la firma coreana.
La terminación Emotion, además, refuerza ese enfoque de vehículo completo desde el primer vistazo. No es un Sorento de acceso ni un SUV de compromiso. Es una versión que busca transmitir empaque, refinamiento y una cierta idea de coche premium racional, una fórmula que a mi juicio encaja especialmente bien con el concepto general del modelo.
Exterior
Un SUV grande, sólido y elegante, con una estética que transmite autoridad sin caer en la exageración
El Kia Sorento PHEV impone por tamaño y por proporciones. Su carrocería refleja claramente su condición de SUV de gran formato, pero el trabajo de diseño evita que esa contundencia se traduzca en una imagen pesada o tosca. Al contrario, Kia ha sabido equilibrar musculatura, sofisticación y presencia visual con un lenguaje formal que le sienta especialmente bien.

En el frontal destaca la interpretación moderna de la parrilla característica de la marca, integrada con unas ópticas de aspecto afilado y una firma luminosa muy reconocible. La mirada del Sorento es tecnológica, pero también robusta. No recurre a artificios innecesarios: sus líneas transmiten sensación de vehículo serio, familiar y bien asentado sobre el asfalto. El paragolpes, de formas marcadas, refuerza esa imagen de coche ancho y sólido, mientras que los detalles decorativos aportan un punto refinado que encaja bien con el nivel Emotion.

La vista lateral es probablemente una de las más logradas del conjunto. La longitud de la carrocería y la altura de la cintura generan una silueta poderosa, pero el diseño de las superficies evita la sensación de bloque. Hay un buen tratamiento de los volúmenes, con pasos de rueda bien definidos, una línea de techo que mantiene el porte SUV sin penalizar la habitabilidad y una superficie acristalada suficiente para no comprometer la luminosidad interior ni la visibilidad. Esto es importante en un vehículo de enfoque familiar: la estética debe funcionar, pero no a costa de la funcionalidad.

En la zaga, el Sorento mantiene su personalidad con pilotos verticales de fuerte identidad visual y una trasera muy limpia en términos de composición. El portón presenta una boca de carga amplia, algo esencial en un coche de este tamaño, y la sensación general es la de un SUV pensado para un uso real, no solo para lucir diseño. Hay presencia, sí, pero también sentido práctico.
Otro aspecto destacable es cómo el Sorento consigue proyectar una imagen de coche de categoría superior. Sin necesidad de emblemas aspiracionales ni recursos excesivos, transmite valor visual. Se percibe como un modelo serio, bien dibujado y con una madurez estética notable. No busca aparentar deportividad radical ni caer en tendencias pasajeras. Su lenguaje es más sobrio, más duradero y, precisamente por ello, más convincente.
Desde un punto de vista funcional, también convence. La posición elevada facilita el acceso al habitáculo, la superficie del capó ayuda a tomar referencias desde el puesto de conducción y el formato del vehículo responde a lo que debe ofrecer un SUV familiar grande: facilidad de acceso, sensación de protección y una carrocería pensada para viajar con comodidad. En mi opinión, el Sorento es uno de esos coches cuyo diseño gana enteros cuanto más se analiza, porque detrás de su impacto visual hay un trabajo real de coherencia.
Interior
Un habitáculo amplio, tecnológico y muy bien resuelto, pensado para viajar en familia con sensación de coche grande de verdad.
Al abrir la puerta del Kia Sorento PHEV Emotion, la impresión inicial es muy positiva. No solo por el espacio disponible, que es generoso, sino por la sensación de orden, calidad percibida y solidez general. Kia lleva tiempo mejorando de forma muy notable sus interiores, y en el Sorento esa evolución se aprecia con claridad.

El salpicadero presenta un diseño moderno, con clara orientación tecnológica, pero sin caer en un exceso de complejidad visual. La disposición de los elementos resulta lógica, la integración de las pantallas está bien resuelta y el conjunto transmite una sensación bastante sofisticada. En esta versión, el apartado digital cobra especial protagonismo gracias a una pantalla curva de 12,3 pulgadas para el sistema multimedia y a un panel de instrumentos digital de 12,3 pulgadas, una combinación que refuerza la sensación de modernidad y eleva la percepción tecnológica del conjunto. No se trata solo de tener superficies vistosas o un diseño aparente: aquí hay una ergonomía bien estudiada y una voluntad clara de facilitar el uso cotidiano.

La calidad de materiales está a buen nivel, especialmente en las zonas más visibles y de mayor contacto. Los ajustes son sólidos y la percepción al tacto es satisfactoria. El Sorento no busca deslumbrar con artificios superfluos, sino convencer con una ejecución homogénea, algo que en un coche familiar de este precio y posicionamiento resulta incluso más importante. Se aprecia una atmósfera cuidada, agradable para hacer muchos kilómetros y suficientemente refinada como para justificar una impresión de producto de categoría.
La digitalización del puesto de conducción encaja bien con el carácter del modelo. La instrumentación y el sistema multimedia contribuyen a esa sensación de modernidad, pero lo más interesante es que Kia mantiene un cierto equilibrio entre superficie táctil y accesos relativamente intuitivos. En este tipo de SUV, donde muchas veces se viaja con niños, equipaje y cierta prisa, contar con un interior que no obligue a pelearse con cada función es un valor real.

Los asientos delanteros ofrecen una buena postura de conducción, con esa sensación elevada tan apreciada por los clientes de SUV, pero sin convertir la experiencia al volante en algo torpe o excesivamente vertical. Hay amplitud, buen apoyo y una percepción general de coche concebido para viajar. El conductor encuentra una posición cómoda con facilidad, y la visibilidad delantera es una de esas virtudes que se agradecen a diario.

En la segunda fila, el Sorento juega una de sus cartas maestras. El espacio longitudinal y la altura libre son propias de un vehículo de gran tamaño, y eso se traduce en un confort muy notable para los pasajeros. No transmite sensación de compromiso ni de habitabilidad justa. Aquí se viaja bien, con holgura, y eso marca una diferencia importante frente a SUV más compactos o modelos que, pese a su aspecto exterior, no terminan de ofrecer un verdadero salto interior.
Pero uno de los argumentos diferenciales del Sorento frente a muchos rivales está en su configuración de siete plazas. Kia plantea una tercera fila que añade una versatilidad muy valiosa en un uso familiar, especialmente cuando surge la necesidad puntual de transportar a más ocupantes. Además, la marca destaca la modularidad del conjunto con una segunda fila abatible en proporción 60:40 y una tercera fila abatible 50:50, una solución que permite jugar con el espacio según las necesidades de carga o pasajeros. No es solo una cuestión de número de plazas, sino de flexibilidad real para el día a día, algo muy relevante en un SUV de este tamaño.

La practicidad también está bien resuelta. Hay huecos portaobjetos, una disposición lógica de mandos y una concepción claramente familiar en la manera de entender el habitáculo. El maletero y la modularidad son aspectos clave en un vehículo de esta naturaleza, y aunque la presencia del sistema híbrido enchufable puede condicionar en cierta medida el aprovechamiento respecto a otras versiones, el Sorento sigue respondiendo como un SUV pensado para el uso real: viajes, equipaje, ocio y necesidades cotidianas.
Otro punto a favor es el confort ambiental. La climatización, el aislamiento y la sensación de coche bien insonorizado refuerzan la impresión de estar ante un producto maduro. En trayectos urbanos y en desplazamientos largos, el Sorento ofrece ese tipo de ambiente que invita a conducir sin fatiga. A mi juicio, uno de los mayores aciertos de este modelo está precisamente aquí: en haber entendido que un SUV grande no debe limitarse a ofrecer tamaño, sino también bienestar a bordo.
Motorización y técnica
El Kia Sorento PHEV Emotion recurre a una arquitectura híbrida enchufable que combina el motor 1.6 T-GDI de gasolina con el sistema eléctrico propio de este tipo de configuración. El bloque térmico, de 117,6 kW, responde a una disposición de cuatro cilindros en línea y constituye la base de un conjunto pensado para equilibrar eficiencia, respuesta y usabilidad.

La esencia de esta mecánica está en su versatilidad. No es un planteamiento pensado para ofrecer sensaciones deportivas puras, sino para responder con solvencia en un vehículo grande, familiar y pesado, al tiempo que permite realizar desplazamientos diarios en modo eléctrico. Ese es, en realidad, el gran argumento del Sorento PHEV: ofrecer dos coches en uno. Por un lado, un SUV amplio y preparado para viajar; por otro, un modelo capaz de funcionar como vehículo electrificado de uso cotidiano si se aprovecha correctamente la recarga.
El funcionamiento de este tipo de sistema suele destacar por la suavidad en maniobras, arranques y circulación urbana. La asistencia eléctrica permite reducir la sensación de esfuerzo del motor térmico a baja velocidad y mejora la respuesta inicial desde parado, algo muy útil en un SUV de este tamaño. En ciudad, el Sorento PHEV tiene mucho sentido, porque la entrega de par del sistema eléctrico ayuda a mover el conjunto con mayor refinamiento y menor ruido.

En carretera, la lógica cambia ligeramente. Aquí entra más en juego el motor de combustión, especialmente cuando se agota la batería o cuando se demanda potencia de forma continuada. Aun así, la combinación está concebida para ofrecer una entrega progresiva y confortable, priorizando la suavidad antes que una deportividad marcada. Esa decisión técnica me parece coherente: el Sorento no pretende ser un SUV dinámico de carácter agresivo, sino un gran familiar enchufable de planteamiento burgués y eficiente.
Desde la perspectiva técnica, la hibridación enchufable permite reducir consumos en recorridos urbanos e interurbanos cortos siempre que se mantenga una rutina de carga. Si no se enchufa con frecuencia, como sucede en todos los PHEV, parte de su razón de ser se diluye. Y este es un punto importante en cualquier valoración editorial: el Sorento PHEV puede ser muy eficiente y muy inteligente en el uso adecuado, pero exige disciplina por parte del usuario. Quien tenga posibilidad real de recarga doméstica o laboral sabrá extraer lo mejor del sistema. Quien no, cargará con un mayor peso y con una complejidad técnica que perderá parte de su ventaja.
En conjunto, la motorización encaja muy bien con el concepto general del vehículo. No busca impresionar con cifras extremas, sino convencer por refinamiento, por capacidad para circular en eléctrico y por una respuesta suficiente para un uso familiar amplio. En un segmento donde muchas veces prima más el equilibrio que el espectáculo, el Sorento PHEV defiende una propuesta sensata y, a mi parecer, muy bien enfocada.
Batería y sistema eléctrico
En un híbrido enchufable como este Kia Sorento, la batería desempeña un papel central en la experiencia de uso. La autonomía eléctrica homologada de 55 kilómetros ya deja clara la filosofía del modelo: permitir que buena parte de los desplazamientos diarios se realicen sin recurrir al motor térmico, especialmente en entornos urbanos y metropolitanos.

Sobre el papel, esa cifra sitúa al Sorento PHEV en una zona razonable para un SUV grande de su categoría. No pretende ofrecer autonomías de coche eléctrico puro, ni falta que le hace. Su misión es distinta: cubrir trayectos cotidianos con cero emisiones locales y reservar el motor de gasolina para viajes o desplazamientos más largos. En la práctica, esto significa que un usuario con una rutina diaria moderada y acceso a recarga puede moverse con una eficiencia muy interesante durante gran parte de la semana.
La ventaja principal de este planteamiento es que convierte a un SUV grande y familiar en un vehículo mucho más versátil de lo que cabría esperar por tamaño y masa. El uso eléctrico aporta silencio, suavidad y una sensación de refinamiento superior, especialmente al arrancar, maniobrar o circular en tráfico denso. Es precisamente en esas circunstancias donde el Sorento muestra una cara especialmente convincente.

La recarga, como en todo PHEV, forma parte esencial de la ecuación. No basta con disfrutar de la etiqueta CERO o de la teórica eficiencia del sistema; hay que utilizarlo como lo que es, un enchufable. Cuando se recarga con regularidad, el modelo tiene lógica técnica, económica y medioambiental. Cuando no se hace, pierde parte importante de su atractivo frente a otras soluciones híbridas convencionales o incluso frente a variantes diésel bien planteadas para largos recorridos.

También hay que valorar cómo afecta el sistema eléctrico al conjunto del coche. Integrar una batería en un SUV grande exige compromisos de empaquetado y masa, pero en el Sorento la propuesta sigue resultando coherente por espacio, confort y orientación general. No se percibe como una electrificación impuesta, sino como una versión concebida desde el inicio para formar parte de una gama moderna y electrificada.
Desde un punto de vista editorial, creo que el Sorento PHEV acierta al no prometer lo que no es. No intenta presentarse como sustituto de un eléctrico puro, sino como una solución de transición muy válida para familias que desean iniciarse en la movilidad electrificada sin renunciar a la libertad de uso de un coche convencional. Y ahí, con 55 kilómetros de autonomía eléctrica, cumple una función clara y realista.
Seguridad y ayudas a la conducción
El Kia Sorento PHEV Emotion se inscribe en una categoría de vehículos donde la seguridad no es un simple argumento comercial, sino una exigencia básica. Un SUV familiar de gran formato debe transmitir confianza, protección y facilidad de uso, y en este sentido la propuesta de Kia encaja bien con lo que espera el cliente de este segmento.


La posición de conducción elevada ya aporta una sensación subjetiva de dominio de la carretera, pero lo realmente importante está en la dotación tecnológica y en cómo esta interviene en la vida real. El Sorento, especialmente en un acabado como Emotion, está orientado a ofrecer una experiencia de conducción asistida, confortable y segura, con sistemas pensados para reducir la fatiga y ayudar al conductor en entornos muy diversos.


En conducción diaria, las ayudas de mantenimiento de carril, la vigilancia del entorno o los asistentes de frenada y control del tráfico adquieren especial sentido en un coche de estas dimensiones. No solo por seguridad activa, sino porque facilitan el uso de un vehículo grande en ciudad, en maniobras y en viajes largos. El Sorento se beneficia mucho de este tipo de tecnologías porque su cliente objetivo valora más la confianza y la tranquilidad que una conducción puramente analógica.

También es importante el enfoque familiar del modelo. En un coche pensado para transportar pasajeros, equipaje y recorrer muchos kilómetros, el aislamiento, la estabilidad y la previsibilidad de reacciones forman parte indirecta del capítulo de seguridad. Un coche que filtra bien, que frena con confianza y que transmite aplomo reduce el estrés del conductor y contribuye a una experiencia de viaje más segura.
Kia ha sabido convertir la tecnología de asistencia en un argumento de valor y no solo en una lista de equipamiento. En este tipo de SUV, la clave no está en cuántos sistemas hay sobre el papel, sino en que funcionen con naturalidad y no resulten intrusivos. Cuando eso se consigue, el conductor percibe el vehículo como un aliado, y el Sorento tiene mimbres para generar precisamente esa sensación.
Al volante
Conduce como un SUV grande, cómodo y refinado, con una clara prioridad por el confort y la suavidad frente a la deportividad.
La experiencia de conducción del Kia Sorento PHEV Emotion está claramente definida desde los primeros metros. No intenta esconder su tamaño ni transformarse artificialmente en algo que no es. Se siente como un SUV grande, sólido, bien asentado y concebido para viajar con calma y confort. Y, en mi opinión, esa honestidad es una virtud.

En ciudad, el apoyo del sistema eléctrico es determinante. Los arranques son suaves, la respuesta inicial es agradable y la circulación a baja velocidad se beneficia de un refinamiento notable. En maniobras y tráfico urbano, el Sorento transmite esa sensación de coche bien aislado y técnicamente preparado para filtrar el estrés del día a día. El silencio de marcha en modo eléctrico encaja especialmente bien con el planteamiento del modelo, porque realza su vertiente confortable y familiar.

A pesar de sus dimensiones, la conducción no resulta intimidante una vez se toma medida al coche. La postura elevada ayuda, la visibilidad general acompaña y el conjunto transmite sensación de control. Evidentemente, no estamos ante un SUV pequeño ni especialmente ágil en calles estrechas, pero la electrónica y la buena concepción del vehículo reducen parte de esa sensación de volumen que cabría esperar.

En carretera secundaria, el Sorento apuesta por una respuesta progresiva. No es un coche que invite a enlazar curvas con entusiasmo, pero sí permite mantener ritmos fluidos con mucha seguridad y sensación de aplomo. La dirección está orientada al confort, las suspensiones priorizan el filtrado y el vehículo da lo mejor de sí cuando se conduce con suavidad. Quien espere un tacto deportivo probablemente no lo encontrará; quien busque comodidad, serenidad y facilidad de uso quedará mucho más satisfecho.

En autopista es donde mejor se entiende el Sorento. La pisada es sólida, el confort de suspensión resulta adecuado para largos viajes y el habitáculo acompaña con una atmósfera tranquila. Es un coche que invita a recorrer kilómetros sin fatiga, algo fundamental en un SUV de vocación familiar. El aislamiento acústico y la sensación general de coche “hecho para viajar” están muy presentes. Aquí el Sorento muestra una madurez que lo sitúa por encima de lo que muchos todavía esperan de Kia por puro prejuicio de marca.

El sistema híbrido enchufable, además, añade un componente interesante de refinamiento global. Aunque el peso extra está ahí y condiciona inevitablemente el comportamiento, también aporta una forma de entrega de potencia más suave y agradable en muchas circunstancias. En lugar de convertir al Sorento en un coche explosivo, lo que hace es reforzar su carácter señorial y silencioso en el uso diario.
El Sorento PHEV no enamora por deportividad, sino por coherencia. Y eso, para el tipo de cliente al que se dirige, es probablemente mucho más valioso. Es un coche pensado para viajar bien, para convivir con la familia, para entrar en ciudad con etiqueta CERO y para ofrecer una experiencia reposada y confortable. No pretende ser otra cosa, y precisamente por eso funciona.
| Dato de consumo | Cifra |
|---|---|
| Consumo en ciudad | 6,7 l/100 km |
| Consumo en carretera | 6,3 l/100 km |
| Consumo mixto | 6,5 l/100 km |
Conclusión
El Kia Sorento PHEV Emotion es un SUV grande enchufable muy bien orientado para un perfil de usuario concreto: familias que valoran espacio, confort, imagen, tecnología y uso eléctrico cotidiano, pero que no quieren depender exclusivamente de la infraestructura de recarga de un coche 100 % eléctrico.
Su propuesta tiene mucho sentido si se entiende bien. No es un PHEV para comprar por moda ni solo por fiscalidad. Es un modelo para quien realmente puede aprovechar la recarga y desea convertir sus desplazamientos diarios en trayectos eléctricos sin renunciar a la capacidad de viajar con total normalidad. En ese contexto, el Sorento ofrece una combinación muy atractiva de tamaño, refinamiento, presentación y lógica familiar.
Entre sus principales fortalezas destacan el empaque exterior, la calidad percibida del interior, el confort de marcha y la coherencia del sistema híbrido enchufable dentro de un SUV de estas características. Como puntos menos brillantes, hay que asumir que un vehículo así no será especialmente ligero ni especialmente dinámico, y que buena parte de su interés depende de que el usuario aproveche de verdad la carga eléctrica.
Mi opinión es positiva. El Sorento PHEV Emotion es uno de esos coches que no necesitan estridencias para convencer. Tiene presencia, está bien resuelto y ofrece una fórmula inteligente para quien necesita un SUV grande de verdad con un plus de electrificación útil. No será el más pasional del segmento, pero sí uno de los más sensatos y completos.
✅ A destacar
| A destacar | Valoración |
|---|---|
| Confort de marcha | Es uno de sus grandes argumentos. Filtra muy bien, viaja con aplomo y transmite una sensación de coche grande y refinado. |
| Habitabilidad y enfoque familiar | La segunda fila es amplia, la tercera fila aporta versatilidad real y el conjunto está muy bien pensado para uso familiar. |
| Calidad percibida interior | El salto de Kia en presentación, ajustes y ambiente a bordo es evidente y sitúa al Sorento en una zona muy competitiva. |
| Sistema PHEV bien enfocado | Tiene mucho sentido para quien pueda cargarlo con frecuencia y quiera combinar uso eléctrico diario con viajes largos. |
| Imagen exterior | Su diseño transmite empaque, solidez y una presencia casi de SUV premium racional. |
⚠️ A mejorar
| A mejorar | Valoración |
|---|---|
| Peso y agilidad | No es un SUV especialmente dinámico ni ligero, algo lógico por tamaño y por la propia arquitectura híbrida enchufable. |
| Dependencia de la recarga | Gran parte de su interés real desaparece si el usuario no aprovecha la carga doméstica o laboral con regularidad. |
| Consumo real fuera del escenario ideal | Como ocurre en muchos PHEV, cuando se circula sin batería cargada la eficiencia ya no resulta tan brillante como sobre el papel. |
| Tamaño en ciudad | Aunque se deja llevar bien, sigue siendo un SUV grande y eso penaliza en calles estrechas, giros cerrados o aparcamientos justos. |
| Carácter poco pasional | Convence por lógica, confort y equilibrio, pero no por una conducción especialmente emocionante. |
Valoración final: 8,5/10
| Apartado | Puntuación |
|---|---|
| Diseño | 8,7 |
| Interior | 8,8 |
| Tecnología | 8,6 |
| Prestaciones | 8,1 |
| Consumo/Autonomía | 8,3 |
| Confort | 9,0 |
| Seguridad | 8,7 |
| Relación calidad-precio | 8,4 |
Ficha técnica Kia Sorento PHEV Emotion
| Apartado | Dato |
|---|---|
| Modelo | Kia Sorento PHEV Emotion |
| Tipo de propulsión | Híbrido enchufable (PHEV) |
| Motor térmico | 1.6 T-GDI gasolina |
| Configuración del motor | 4 cilindros en línea |
| Potencia del motor térmico | 117,6 kW |
| Cambio | Automático |
| Tracción | Total AWD |
| Autonomía eléctrica | 55 km |
| Carrocería | SUV grande |
| Plazas | 7 |
| Longitud total | 4.815 mm |
| Anchura | 1.900 mm |
| Distancia entre ejes | 2.815 mm |
| Voladizo delantero | 925 mm |
| Voladizo trasero | 1.075 mm |
| Altura | En torno a 1,70 m, según versión y equipamiento |
| Proporciones | SUV de gran formato, con batalla larga y enfoque claramente familiar |
| Habitabilidad | Muy amplia en las dos primeras filas y válida para uso ocasional en la tercera |
| Maletero | Condicionado por la configuración de 7 plazas y el sistema PHEV |
| Enfoque dinámico | Prioriza confort, suavidad de marcha y eficiencia |
| Uso ideal | Familiar, viajes largos y desplazamientos diarios aprovechando la recarga |
Equipamiento de serie Kia Sorento PHEV Emotion
| Apartado | Equipamiento de serie |
|---|---|
| Confort | Climatizador bizona automático, 7 plazas, retrovisor interior electrocrómico, sensor de lluvia, portón trasero eléctrico, sistema de botón de arranque electrónico con llave inteligente. (Kia) |
| Asientos | Tapicería mixta tela y piel sintética, asiento del conductor con regulación eléctrica, ajuste lumbar para el conductor, asientos delanteros y traseros calefactables. (Kia) |
| Multimedia y conectividad | Navegador Kia Connect con Android Auto y Apple CarPlay, pantalla curva de 12,3 pulgadas, cuadro de instrumentos digital Supervision de 12,3 pulgadas, cargador inalámbrico para teléfono móvil, puertos USB-C de carga rápida en las tres filas. (Kia) |
| Seguridad y asistencia | Control de crucero adaptativo con función Stop&Go, sistema de asistencia de mantenimiento de carril, sensores de aparcamiento delanteros, traseros y laterales, cámara de asistencia al estacionamiento, cámara de visión 360º. (Kia) |
| Tecnología y practicidad | Levas de cambio, reconocimiento de huella dactilar, selección de perfiles de usuario, posibilidad de activar modo aparcacoches, asientos traseros abatibles 60:40 en la segunda fila y 50:50 en la tercera. (Kia) |
| Audio | Sistema de audio premium Bose. (Kia) |
| Chasis y maniobra | Suspensión trasera autonivelante. (Kia) |
| Elementos de gama superior asociados al acabado mostrado por Kia | Head-Up Display, sistema de estacionamiento remoto con llave y llave digital 2.0 aparecen en la presentación oficial de acabados del Sorento. (Kia) |
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