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Probamos el MINI Countryman eléctrico: el MINI que ha crecido hasta convertirse en un SUV premium con personalidad propia

El MINI Countryman eléctrico ya no juega únicamente la carta de la simpatía estética o del inconfundible aire chic de la marca. En esta nueva generación, y en concreto en la variante Countryman E de tracción delantera, el modelo da un salto evidente en tamaño, madurez, calidad percibida y ambición tecnológica. La unidad fotografiada, además, deja claro desde el primer vistazo que MINI ha querido llevar su lenguaje de diseño a un formato más familiar y más racional, sin renunciar a ese punto emocional que sigue diferenciándolo de casi todo lo que hay en el mercado. La versión analizada corresponde al MINI Countryman E de 150 kW/204 CV, con batería de 66,5 kWh brutos, hasta 462 km de autonomía WLTP en su especificación inicial y una clara orientación premium dentro del segmento SUV compacto eléctrico.

El Countryman siempre ha ocupado un lugar especial dentro de MINI. Fue el modelo que en 2010 amplió la familia hacia un concepto más práctico, con cinco puertas, tamaño superior a los cuatro metros y una filosofía claramente más polivalente que la de los MINI tradicionales. En 2017 llegó incluso a estrenar una variante híbrida enchufable, y la actual generación ha llevado esa lógica un paso más allá con una apuesta eléctrica mucho más seria y mucho más coherente con la transformación de la marca. MINI lo plantea hoy como su modelo más grande, espacioso y versátil, con un papel clave en la electrificación de la gama y con una experiencia digital mucho más avanzada que antes.

Lo interesante es que este Countryman eléctrico ya no se limita a reinterpretar la fórmula MINI en clave SUV. Ahora compite de verdad en el territorio de los compactos premium electrificados, donde el diseño, el equipamiento, la tecnología de interfaz y la calidad de ejecución pesan tanto como las prestaciones. Y ahí es donde empieza su mayor virtud: no parece un MINI simplemente agrandado, sino un coche nuevo, más maduro, más habitable y mejor alineado con lo que hoy espera un cliente que busca un eléctrico distintivo pero utilizable a diario.

Exterior

Más que un MINI elevado, parece un SUV compacto premium con ADN británico reinterpretado.

A simple vista, el nuevo Countryman transmite una presencia mucho más sólida que la de su predecesor. Mide 4,445 metros de largo, 1,843 de ancho y 1,635 de alto, con una generosa batalla de 2,692 metros, unas cifras que lo colocan ya de lleno en la liga de los SUV compactos con aspiraciones familiares. MINI ha acompañado ese crecimiento con una carrocería de superficies más limpias, una silueta muy vertical, hombros marcados y una lectura visual muy robusta, donde siguen presentes los rasgos clásicos de la marca, pero tratados con un lenguaje más minimalista y más contemporáneo.

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En la unidad de las imágenes, la combinación de carrocería roja con techo negro enfatiza muy bien esa dualidad entre diseño emocional y enfoque práctico. El perfil lateral deja ver un coche alto, de proporciones limpias y con una superficie acristalada generosa, mientras que el pilar C y el contraste del techo ayudan a mantener una identidad visual muy MINI. No busca tanto la agresividad como una cierta sofisticación geométrica. El resultado funciona. Tiene personalidad, se reconoce rápido y consigue parecer moderno sin caer en excesos decorativos.

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El frontal mantiene la parrilla octogonal como seña inequívoca, acompañada de unos grupos ópticos LED muy definidos que abandonan parte del barroquismo anterior en favor de una imagen más técnica y más limpia. La zaga, por su parte, apuesta por pilotos verticales y una lectura más horizontal del conjunto para reforzar la anchura visual. MINI habla de un diseño centrado en lo esencial y, en este caso, se nota: hay menos artificio y más claridad formal.

Mini-Countyman-e-zaga-1 Probamos el MINI Countryman eléctrico: el MINI que ha crecido hasta convertirse en un SUV premium con personalidad propia

También hay un trabajo funcional interesante. La aerodinámica se ha afinado para favorecer la eficiencia, la altura libre y la postura de conducción aportan esa sensación SUV que muchos buscan, y esta unidad de prueba suma además elementos muy prácticos como barras de techo, enganche de remolque, cristales traseros de protección solar y techo panorámico, detalles que refuerzan su vocación de coche familiar o de ocio. Visualmente quizá no sea el MINI más puro para los más nostálgicos, pero como producto está mejor resuelto y tiene más sentido que nunca.

Interior

El MINI Countryman eléctrico presenta un habitáculo más maduro, más amplio y claramente más refinado que en generaciones anteriores.

Uno de los mayores saltos de este MINI Countryman eléctrico está en el interior. Basta con acceder al habitáculo para comprobar que la marca ha querido evolucionar su propuesta hacia un planteamiento más serio, más tecnológico y también más alineado con lo que hoy se espera de un SUV compacto premium. El diseño mantiene ese aire tan reconocible de MINI, pero ahora lo hace con una presentación más limpia, con mejores materiales aparentes y con una sensación general de coche más elaborado y mejor aprovechado en términos de espacio.

Mini-Countyman-e-salpicadeo Probamos el MINI Countryman eléctrico: el MINI que ha crecido hasta convertirse en un SUV premium con personalidad propia

Visualmente, el salpicadero apuesta por una disposición sencilla y moderna, con líneas suaves y una clara intención de reducir elementos superfluos. El protagonismo recae, como es lógico, en la gran pantalla circular central, uno de los rasgos más característicos del modelo. MINI ha convertido este elemento en el eje visual y funcional del interior, manteniendo así uno de los guiños históricos de la marca, aunque reinterpretado en clave totalmente digital. Su integración está conseguida y aporta mucha personalidad al conjunto, diferenciándolo claramente de la mayoría de rivales, que suelen recurrir a pantallas horizontales mucho más convencionales.

Junto a esa gran superficie central, el Countryman incorpora además una pequeña pantalla que emerge desde la parte superior del salpicadero, situada en la línea de visión del conductor. Se trata de una solución interesante porque refuerza la sensación tecnológica del interior y permite consultar determinada información de manera más directa, sin apartar tanto la vista de la carretera. Es un detalle que aporta valor al puesto de conducción y que, además, encaja bien con ese planteamiento moderno y diferente que MINI ha querido dar al habitáculo.

Mini-pantalla-central Probamos el MINI Countryman eléctrico: el MINI que ha crecido hasta convertirse en un SUV premium con personalidad propia

La pantalla circular concentra buena parte de las funciones del vehículo, desde el sistema multimedia a la navegación, la climatización, los modos de conducción o la gestión de cámaras y asistentes. Más allá de su efecto visual, lo cierto es que contribuye a crear una atmósfera tecnológica muy marcada, algo que encaja muy bien con el planteamiento moderno del coche. En maniobras, además, la representación de cámaras y sensores resulta especialmente vistosa y ayuda a reforzar la sensación de estar ante un producto cuidado también en su puesta en escena.

Mandos-de-arranque Probamos el MINI Countryman eléctrico: el MINI que ha crecido hasta convertirse en un SUV premium con personalidad propia

Debajo de esa superficie digital aparece otro detalle importante del Countryman: la presencia de mandos físicos para algunas funciones esenciales. MINI ha decidido conservar una pequeña franja de controles de acceso directo, y eso es una buena noticia desde el punto de vista ergonómico. Entre ellos destaca el mando de arranque, integrado con ese diseño tan característico de la marca y con una presencia muy visible en la consola. No se trata solo de un recurso estético, sino de una solución que aporta un punto de interacción más directo y más intuitivo en un interior muy digitalizado. A su lado se sitúan otros controles básicos que permiten manejar funciones principales de una forma rápida, sin tener que depender en todo momento de la pantalla táctil.

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Ese equilibrio entre digitalización y mandos físicos le sienta bien al coche. El Countryman ofrece una imagen muy moderna, pero no cae del todo en el exceso de simplificación que a veces complica el uso diario. Hay un esfuerzo claro por mantener cierta inmediatez de uso, algo que se agradece especialmente en conducción urbana o en acciones cotidianas.

Más allá del diseño, el salto en habitabilidad también es evidente. Esta nueva generación ha crecido y eso se traduce en un interior más espacioso, especialmente en las plazas traseras, donde hay una mejor cota para piernas y una sensación de mayor amplitud general. Delante, la postura de conducción resulta cómoda y elevada, muy en línea con la filosofía SUV del modelo, mientras que detrás el Countryman ya se percibe como un coche plenamente válido para un uso familiar. A ello se suma un maletero generoso para tratarse de un MINI, lo que refuerza su carácter práctico.

Mini-maletero Probamos el MINI Countryman eléctrico: el MINI que ha crecido hasta convertirse en un SUV premium con personalidad propia

También contribuye a esa sensación de amplitud la presencia del techo solar panorámico, un elemento que aporta una mayor entrada de luz al habitáculo y mejora la percepción de espacio, especialmente en las plazas traseras. Más allá del componente estético, ayuda a crear un ambiente interior más agradable y refuerza esa idea de estar ante un modelo que ha dado un paso adelante no solo en tecnología, sino también en confort y calidad de vida a bordo.

La calidad percibida está a buen nivel, con un ambiente agradable y una ejecución que transmite una mayor sensación de solidez que en anteriores etapas del modelo. No busca un lujo clásico, sino una combinación de diseño, originalidad y tecnología bien presentada. Y ahí radica buena parte de su atractivo: el Countryman eléctrico no solo ofrece más espacio y más funcionalidad, sino también un interior con identidad propia, algo que hoy sigue teniendo mucho valor en un segmento cada vez más homogéneo.

En conjunto, el habitáculo del MINI Countryman eléctrico está entre sus argumentos más convincentes. Ha ganado en madurez, en presencia y en calidad de uso, sin perder por el camino ese punto distintivo que siempre ha acompañado a la marca. La pantalla circular central concentra el protagonismo, la pantalla emergente del salpicadero añade un matiz tecnológico interesante, los mandos físicos de arranque aportan personalidad y funcionalidad, y el techo panorámico refuerza la luminosidad y la sensación de amplitud. El resultado final es el de un interior moderno, agradable y bastante más completo de lo que muchos todavía esperan de un MINI.

Motorización y técnica

No busca impresionar por cifras salvajes, sino por suavidad, respuesta inmediata y equilibrio.

MINI-Countryman-motor Probamos el MINI Countryman eléctrico: el MINI que ha crecido hasta convertirse en un SUV premium con personalidad propia

La variante probada es el MINI Countryman E, es decir, la versión de acceso a la gama eléctrica del modelo, con un motor situado en el eje delantero que entrega 150 kW, equivalentes a 204 CV, y 250 Nm de par. Va asociado a una transmisión automática de una sola velocidad y firma un 0 a 100 km/h en 8,6 segundos, con una velocidad máxima de 170 km/h. Son cifras correctas, más que suficientes para mover con soltura un SUV de este tamaño y planteamiento. No es un eléctrico explosivo en el sentido más deportivo del término, pero sí uno de esos coches que responde con inmediatez, progresividad y mucha limpieza mecánica.

Mini-logo-1024x576 Probamos el MINI Countryman eléctrico: el MINI que ha crecido hasta convertirse en un SUV premium con personalidad propia

Lo importante aquí no es tanto la brutalidad como la calidad de la entrega. MINI sigue vendiendo el famoso “go-kart feeling”, pero en el Countryman eléctrico ese concepto se traduce menos en nervio puro y más en una sensación de control, agilidad y conexión suficientemente lograda para que el coche no se sienta torpe pese a su mayor tamaño. La tracción delantera simplifica el planteamiento y, de paso, ayuda a mantener una personalidad más racional dentro de la gama.

Desde un punto de vista técnico, el conjunto resulta coherente. No pretende ser el SUV eléctrico más rápido del segmento, sino uno que combine una respuesta agradable, una calibración refinada y un tacto general más elaborado que el de muchas alternativas generalistas. Y eso, en uso real, suele tener más valor del que a veces se reconoce.

Batería y recarga

Batería bien dimensionada, carga suficiente y una autonomía razonable para su posicionamiento.

El Countryman E de esta primera especificación monta una batería de iones de litio situada bajo el piso, con 66,5 kWh brutos y 64,6 kWh netos, trabajando a 286,3 V. En esta configuración homologa un consumo combinado WLTP de entre 17,4 y 15,7 kWh/100 km y una autonomía de hasta 462 kilómetros. La recarga admite hasta 11 kW en corriente alterna y hasta 130 kW en corriente continua, con un 10 al 80 % anunciado en 29 minutos.

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Sobre el terreno, más allá del dato homologado, la lectura correcta es que estamos ante un eléctrico suficientemente capaz para un uso mixto con bastante normalidad, especialmente si la mayor parte del tiempo se mueve en entornos urbanos y periurbanos.

Hay, además, un matiz importante de actualidad. MINI anunció en enero de 2026 una actualización técnica para el Countryman E que eleva la autonomía hasta 501 kilómetros WLTP y aumenta la capacidad neta del sistema a 65,2 kWh, gracias a mejoras como un inversor de carburo de silicio y ajustes de eficiencia. Conviene tenerlo en cuenta porque la unidad probada corresponde a la especificación anterior, la de hasta 462 kilómetros WLTP.

Seguridad y ayudas a la conducción

Muy completo en asistentes y con un respaldo sólido en seguridad pasiva.

En materia de seguridad, el nuevo Countryman llega bien armado. De serie incorpora, entre otros elementos, Driving Assistant, asistente de mantenimiento de carril, detección de ángulo muerto trasero, prevención de colisiones, advertencia de salida del vehículo, control de crucero, aviso de colisión frontal con intervención sobre los frenos, lector de señales, asistente de marcha atrás, llamada de emergencia y protección acústica para peatones. A eso se suma una dotación estructural que incluye airbags delanteros, laterales delanteros y laterales traseros, además de múltiples sistemas de estabilidad y asistencia al frenado.

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El respaldo independiente también es convincente. Euro NCAP otorgó al MINI Countryman la máxima calificación de cinco estrellas, con un 83 % en protección de ocupante adulto, 87 % en ocupante infantil, 81 % en usuarios vulnerables de la vía y 79 % en asistentes de seguridad. Además, el organismo destaca la presencia de eCall avanzado y sistema de frenado postcolisión.

Más allá de la ficha, lo interesante es que el coche transmite sensación de producto muy serio. No parece un urbano venido a más, sino un SUV compacto desarrollado con estándares claramente premium, algo que también se percibe en el aislamiento, en la pisada y en la manera en que MINI ha integrado los asistentes sin convertir el interior en un festival de mandos o alertas visuales.Al volante

Al volante

El MINI Countryman eléctrico ha ganado madurez dinámica sin perder del todo ese tacto directo y personal que siempre ha distinguido a la marca.

Al ponerse en marcha, este MINI Countryman eléctrico deja claro desde los primeros metros que su planteamiento ha cambiado. Sigue siendo un coche con personalidad, con una respuesta inmediata propia de un eléctrico y con un tacto general más vivo que el de muchos SUV compactos, pero ahora todo se percibe desde una óptica más refinada y más adulta. Ya no transmite esa sensación de modelo pequeño llevado al límite de tamaño, sino la de un vehículo mucho más asentado, mejor aislado y claramente pensado para responder con solvencia en un uso diario más amplio.

MINI-PARADO Probamos el MINI Countryman eléctrico: el MINI que ha crecido hasta convertirse en un SUV premium con personalidad propia

En ciudad es donde mejor saca partido a su naturaleza eléctrica. La entrega de potencia es instantánea, la conducción resulta suave y silenciosa y la sensación de agilidad es buena para tratarse de un modelo que ya se mueve en unas dimensiones considerables dentro de la gama MINI. La respuesta al acelerador permite salir con soltura desde parado y moverse con facilidad entre el tráfico, mientras que la posición de conducción elevada aporta una visión dominante que encaja muy bien con su enfoque SUV. A ello se suma un diámetro de giro razonable y una maniobrabilidad que, sin ser la de un utilitario, sí permite desenvolverse con bastante naturalidad en entornos urbanos y aparcamientos.

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También en este contexto se aprecia el buen trabajo de MINI en la puesta a punto general del coche. El Countryman eléctrico resulta cómodo en desplazamientos cotidianos, absorbe con corrección las irregularidades y ofrece una sensación de solidez superior a la que cabía esperar años atrás en un modelo de la marca. Sigue habiendo un punto de firmeza en las suspensiones, algo casi inevitable en MINI, pero ahora está mejor filtrado y encaja de forma más lógica con la vocación premium y familiar del vehículo. Esa combinación entre control de movimientos y confort general es, seguramente, una de las claves de su evolución.

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En carretera secundaria aparece una parte interesante de su carácter. No estamos ante un SUV eléctrico especialmente deportivo, ni tampoco pretende serlo, pero sí conserva una dirección bastante directa y una forma de apoyarse en curva más precisa de lo habitual en este tipo de coches. El conductor percibe un coche obediente, con un tren delantero bien guiado y una respuesta suficientemente ágil como para que la conducción no resulte anodina. No tiene el nervio juguetón de otros MINI más pequeños, algo lógico por tamaño, peso y concepto, pero sí mantiene una conexión agradable con quien va al volante. Es un coche que se siente más elaborado que excitante, más sólido que radical, y eso le sienta bien.

En vías rápidas el Countryman eléctrico refuerza esa sensación de madurez. Circulando por autopista transmite aplomo, estabilidad lineal y un aislamiento acústico convincente, tres cualidades muy importantes en un coche con aspiraciones familiares y premium. La mecánica eléctrica favorece una rodadura relajada y limpia, y el conjunto invita más a viajar con comodidad que a buscar constantemente prestaciones. Cuando se le exige, responde con suficiente energía, pero su verdadera virtud está en la manera en que hace fácil y agradable la conducción, sin fatigar al conductor y con una sensación permanente de producto bien resuelto.

MINI-PARADO-DESDE-ATRAS Probamos el MINI Countryman eléctrico: el MINI que ha crecido hasta convertirse en un SUV premium con personalidad propia

Otro aspecto positivo es la calidad general de rodadura. El Countryman se siente más coche en el sentido amplio de la palabra: pisa mejor, transmite más empaque y ofrece una percepción de robustez superior a la de generaciones anteriores. Eso influye mucho en la experiencia final, porque ayuda a entender que este modelo ya no solo compite por diseño o por imagen de marca, sino también por refinamiento de uso y equilibrio dinámico.

Este MINI Countryman eléctrico ha acertado al evolucionar hacia una conducción más madura. No renuncia por completo a ese punto de tacto directo y personalidad dinámica que uno espera de la marca, pero ahora lo hace desde una base más lógica, más confortable y más coherente con su tamaño y posicionamiento. No es el eléctrico más emocionante del segmento, pero sí uno de los que mejor combina imagen, confort, calidad de rodadura y facilidad de uso. Y, en un coche de este enfoque, eso tiene mucho valor.

Conclusión


Valoración final: 8,6/10

ApartadoPuntuación
Diseño9,0
Interior8,8
Tecnología8,9
Prestaciones8,3
Consumo/Autonomía8,2
Confort8,7
Seguridad8,8
Relación calidad-precio7,9

✅ A destacar

A destacarValoración
Diseño con mucha personalidadEl Countryman eléctrico mantiene una identidad visual muy marcada y consigue diferenciarse claramente dentro del segmento SUV compacto premium.
Interior original y bien resueltoLa pantalla circular, la presentación del salpicadero y la combinación de digitalización y mandos físicos crean un habitáculo distintivo y moderno.
Mayor habitabilidadEsta nueva generación ha ganado espacio real en plazas traseras y maletero, lo que lo convierte en un MINI mucho más práctico para el día a día.
Calidad de rodaduraOfrece una conducción refinada, silenciosa y cómoda, con una sensación de solidez superior a la de anteriores Countryman.
Tecnología y asistentesEl sistema multimedia, la conectividad y la dotación de ayudas a la conducción están a un nivel acorde con su posicionamiento.

⚠️ A mejorar

A mejorarValoración
Precio elevadoSu posicionamiento premium puede situarlo por encima de alternativas generalistas con planteamientos muy competitivos.
Autonomía correcta, pero no líderCumple para un uso mixto, aunque no destaca frente a algunos rivales más eficientes o con baterías de mayor capacidad útil.
Menor sensación de “go-kart feeling”Ha ganado madurez y confort, pero ha perdido parte de la viveza más característica de otros MINI más pequeños.
Ergonomía muy digitalAunque mantiene algunos mandos físicos, buena parte de las funciones siguen dependiendo de la pantalla central.

Ficha técnica

Ficha técnicaMINI Countryman E eléctrico
MotorEléctrico síncrono de imanes permanentes
Potencia150 kW / 204 CV
Par máximo250 Nm
TracciónDelantera
CambioAutomático, una velocidad
Batería bruta66,5 kWh
Batería neta64,6 kWh
Carga en corriente alternaHasta 11 kW
Carga en corriente continuaHasta 130 kW
Autonomía WLTPHasta 462 km
0-100 km/h8,6 s
Velocidad máxima170 km/h
Longitud4.445 mm
Anchura1.843 mm
Altura1.635 mm
Batalla2.692 mm
Maletero460 litros
Maletero con asientos abatidos1.450 litros
Peso en vacío1.865 kg
Neumáticos205/65 R17

Equipamiento de serie

Equipamiento de serieDetalle
Pantalla centralPantalla OLED circular central
Sistema multimediaNavegación, radio digital DAB y conectividad avanzada
SmartphoneApple CarPlay y Android Auto
ClimatizaciónClimatizador automático bizona
Instrumentación y funcionesModos de conducción MINI Experience
Asientos traserosRespaldo abatible en proporción 40:20:40
PortónPortón trasero eléctrico
IluminaciónFaros LED y pilotos LED
CargaCable modo 3, carga AC hasta 11 kW y carga DC hasta 130 kW
Seguridad activaFrenada automática de emergencia
AsistentesAsistente de mantenimiento de carril
Ayuda en conducciónControl de crucero
Vigilancia del entornoDetección de ángulo muerto
ReconocimientoLector de señales de tráfico
ManiobrasAsistente de marcha atrás y ayuda al aparcamiento
Seguridad pasivaAirbags frontales y laterales
OtrosProtección acústica para peatones

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