Ford Explorer EV RWD: propulsión eléctrica y alma viajera
La versión de acceso del nuevo Ford Explorer eléctrico sorprende por su equilibrio entre potencia, eficiencia y equipamiento. Con tracción trasera, 268 CV y hasta 602 km de autonomía, demuestra que no hace falta recurrir a versiones tope de gama para disfrutar de un SUV eléctrico completo.
El Ford Explorer es uno de los nombres más reconocidos del universo SUV. Nacido en 1990 como un todoterreno robusto y familiar para el mercado americano, ha sabido evolucionar a lo largo de sus generaciones adaptándose a las necesidades del conductor moderno. En sus últimas entregas se convirtió en un SUV más refinado, cargado de tecnología y espacio, pero ha sido en esta nueva era eléctrica donde Ford ha apostado por dar el paso más arriesgado y ambicioso: transformar al Explorer en un modelo 100% eléctrico, fabricado en Europa, y con un enfoque claramente global.

El modelo que hoy probamos representa la puerta de entrada a esta nueva gama. Se trata del Ford Explorer EV RWD, una versión de tracción trasera que desarrolla 268 CV y que homologa hasta 602 km de autonomía eléctrica bajo el ciclo WLTP. Una combinación más que suficiente para quien busca un SUV familiar espacioso, sin emisiones y con capacidad para viajar con solvencia.
Frente al anterior Explorer híbrido enchufable, que ya era un modelo avanzado tecnológicamente pero lastrado por un peso elevado y una autonomía eléctrica muy limitada, este nuevo Explorer marca un antes y un después. Lo primero que se percibe es el salto hacia una plataforma específica para eléctricos, lo que permite rediseñar completamente el espacio interior, bajar el centro de gravedad y optimizar la eficiencia. Ya no hay compromiso entre combustión y electricidad: ahora todo gira en torno al rendimiento eléctrico puro. También se ha eliminado el túnel de transmisión, lo que da lugar a un interior más diáfano y habitable. El rendimiento es otro punto fuerte: con 268 CV y un par instantáneo, el comportamiento dinámico es superior, más ágil en respuesta y mucho más suave en ciudad. A nivel visual, el nuevo Explorer también rompe con el pasado: más limpio, más aerodinámico, pero sin perder ese carácter robusto que siempre lo ha definido.
Exterior: proporciones bien resueltas y una imagen moderna

El Ford Explorer RWD marca un punto de inflexión en el lenguaje de diseño de la marca. Ya no estamos ante un SUV norteamericano de líneas angulosas y enfoque robusto, sino ante una reinterpretación más estilizada y aerodinámica, adaptada al gusto europeo pero sin renunciar a la personalidad que siempre ha definido al modelo. Esta nueva etapa visual responde tanto a criterios estéticos como funcionales, ya que cada trazo, cada superficie y cada solución tiene un impacto directo en la eficiencia y el rendimiento del vehículo.

El frontal es probablemente la parte más distintiva de este nuevo Explorer. La parrilla tradicional desaparece, dando paso a una superficie carenada en color negro que refuerza su identidad eléctrica. En el centro destaca el logo de Ford iluminado, que se convierte en un sello visual tanto de día como de noche.

Los faros LED, estrechos y afilados, integran la firma luminosa diurna en forma de C invertida y aportan una mirada futurista y limpia. El conjunto se completa con una gran moldura inferior que simula una toma de aire y aporta un toque SUV sin romper la armonía general.
La vista lateral muestra unas proporciones equilibradas. Con 4,47 metros de largo, el Explorer se sitúa dentro del segmento D-SUV, pero gracias a una línea de cintura alta, pasos de rueda generosos y una superficie acristalada amplia, transmite solidez sin parecer excesivo. Las llantas del Ford Explorer han sido diseñadas no solo con criterio estético, sino también funcional. En las versiones superiores pueden alcanzar hasta 21 pulgadas, con un diseño aerodinámico que contribuye a reducir la resistencia al avance y optimiza la eficiencia energética del conjunto, sin renunciar a una imagen moderna y contundente. En el caso de esta versión RWD de acceso, equipa unas llantas de 19 pulgadas, que mantienen una estética cuidada y proporcionan un buen equilibrio entre confort de rodadura y rendimiento.

La ausencia de molduras cromadas da al conjunto un aire minimalista que resulta muy actual. Los retrovisores, montados en las puertas, mejoran la visibilidad lateral y están bien integrados a nivel aerodinámico.

En la parte trasera, el diseño sigue la misma filosofía de limpieza visual. Los pilotos LED están unidos por una banda horizontal que recorre todo el portón, con el nombre «EXPLORER» en mayúsculas justo en el centro, reforzando la identidad del modelo. El portón, de gran tamaño, garantiza un acceso cómodo al maletero, mientras que el paragolpes inferior conserva una estética sólida, sin salidas de escape ni elementos decorativos innecesarios.

Más allá de lo visual, el Explorer ha sido optimizado en el túnel del viento para lograr una aerodinámica más eficiente, con un coeficiente Cx notablemente bajo para su segmento. Elementos como el fondo plano, las llantas cerradas o los pasos de rueda con deflectores actúan para minimizar las turbulencias y mejorar tanto el consumo como la autonomía.
En conjunto, el Ford Explorer EV RWD ofrece un diseño elegante, funcional y contemporáneo. Es un coche que llama la atención sin necesidad de recurrir a estridencias, que transmite modernidad sin renunciar a sus raíces SUV, y que anticipa hacia dónde se dirige el diseño de Ford en esta nueva era eléctrica: proporciones limpias, detalles tecnológicos y una estética que pone la eficiencia al servicio de la forma.
Interior: tecnología inteligente, espacio optimizado y confort premium para el día a día

Nada más abrir la puerta del nuevo Ford Explorer RWD 2025 se percibe el giro radical que ha dado la marca en su forma de concebir el habitáculo. Este SUV eléctrico abandona el diseño clásico del Explorer norteamericano para dar paso a una propuesta mucho más europea, minimalista y tecnológica, donde cada elemento ha sido pensado para ofrecer funcionalidad, conectividad y confort sin concesiones.
El primer gran protagonista del salpicadero es la pantalla central de 15 pulgadas en formato vertical, que incorpora el sistema multimedia SYNC Move. A diferencia de otros modelos eléctricos, esta pantalla no está fija: puede deslizarse hacia arriba o hacia abajo, ocultando tras de sí un práctico compartimento donde guardar objetos de valor, documentación o incluso una cartera. Es un detalle original, pero también tremendamente útil, que refuerza la sensación de que el Explorer ha sido diseñado desde cero con inteligencia práctica.

Desde esta pantalla se controlan prácticamente todas las funciones del vehículo: climatización, navegación, modos de conducción, cámaras, sistema de sonido, Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos, conectividad con la app FordPass y más. La interfaz es fluida, de buena respuesta táctil, con una estructura de menús clara y accesible.

Por encima del volante, encontramos una segunda pantalla digital, esta vez de 5,3 pulgadas, que hace las veces de cuadro de instrumentos. Aunque su tamaño es contenido, muestra la información esencial de forma clara y se complementa con el sistema de head-up display disponible en versiones superiores.

El volante multifunción tiene un diseño compacto y moderno, con mandos bien integrados y una buena sensación al tacto. A nivel de acabados, Ford ha logrado un equilibrio entre sobriedad y calidad, con plásticos blandos en las zonas superiores del salpicadero, molduras decorativas en tono metálico o madera según la versión, y una excelente sensación de solidez en todos los mandos. No pretende competir con marcas premium alemanas en sofisticación, pero se siente bien ensamblado, moderno y acogedor.

El espacio entre los asientos delanteros es otro de los grandes aciertos. Gracias a la ausencia de túnel de transmisión, el Explorer ofrece una consola central flotante que libera una zona inferior donde se puede guardar una mochila, una cámara o una bolsa de mano. Además, hay numerosos huecos portaobjetos bien distribuidos por todo el habitáculo, incluido un compartimento refrigerado bajo el reposabrazos.

Los asientos delanteros son anchos, cómodos y ergonómicos, con reglajes eléctricos, calefacción de serie y ventilación o masaje en las versiones más equipadas. La posición de conducción es elevada, típica de un SUV, pero con una excelente visibilidad hacia el exterior y buen ajuste lumbar. En la fila trasera, el Explorer ofrece un espacio amplio para tres pasajeros adultos, con un suelo completamente plano, lo que mejora el confort del ocupante central. El espacio para las piernas es generoso, incluso para personas de más de 1,85 metros, y la altura al techo resulta suficiente gracias al diseño cuadrado del pilar C, incluso en versiones con techo panorámico.
El maletero, por su parte, tiene una capacidad de 467 litros, a los que se suman un doble fondo útil para guardar cables de carga u objetos más delicados. El acceso es cómodo gracias a un portón con apertura eléctrica y un umbral bajo, ideal para cargar maletas o equipos voluminosos. Al abatir los respaldos traseros, se obtiene una superficie de carga prácticamente plana que mejora aún más su practicidad.
Por último, el Explorer brilla también en aislamiento acústico: la ausencia de motor térmico, el doble acristalamiento y los materiales fonoabsorbentes en puertas y pasos de rueda hacen que en el interior reine el silencio, incluso a velocidades de autopista. Esto, unido al refinamiento general del habitáculo, hace que viajar a bordo del Explorer se convierta en una experiencia relajada y premium, muy por encima de lo que uno podría esperar de una versión de acceso a la gama.
Motorización: empuje eléctrico suave, eficiente y sin sobresaltos
Esta versión del Explorer monta un único motor eléctrico situado en el eje trasero que desarrolla 268 CV (197 kW). Es una cifra suficiente para mover con soltura los más de dos mil kilos del vehículo, tanto en ciudad como en carretera. La entrega de par es inmediata, y aunque no busca ser un modelo deportivo, permite aceleraciones contundentes y una respuesta progresiva al pisar el acelerador.

Lo más destacado es la autonomía: Ford declara 602 km bajo el ciclo WLTP, y en nuestra prueba real, con conducción mixta (ciudad, autopista y vías secundarias), logramos superar sin problemas los 540 km con una sola carga. El consumo medio real durante la prueba se situó en torno a los 15,5 kWh/100 km, lo que lo convierte en uno de los SUV eléctricos más eficientes del mercado en su categoría. El consumo homologado, según la ficha técnica, es de 139 Wh/km.
Baterías y carga: gran autonomía y tiempos de carga razonables para el día a día
El Ford Explorer RWD 2025 equipa una batería de ión-litio de gran capacidad (no especificada oficialmente, pero estimada en torno a 77-82 kWh netos), ubicada en el suelo del vehículo para optimizar el reparto de pesos y rebajar el centro de gravedad. Gracias a esta batería, homologa una autonomía de 602 km según el ciclo WLTP, una cifra que lo coloca entre los SUV eléctricos con mayor alcance del mercado en su rango de precio. Esta cifra no solo es destacable sobre el papel, sino que en condiciones reales se traduce en más de 500 km sin esfuerzo, incluso combinando trayectos urbanos y de carretera.
Durante nuestra prueba, el consumo medio registrado fue de 15,5 kWh/100 km, apenas un punto por encima de los 139 Wh/km homologados. Este rendimiento demuestra que Ford ha hecho un trabajo muy eficiente tanto en la gestión térmica como en la aerodinámica del coche, especialmente si consideramos su tamaño y peso.

En cuanto a la recarga, el Explorer eléctrico permite carga en corriente alterna (AC) hasta 11 kW, lo que permite una recarga completa en unas 7-8 horas con un wallbox doméstico trifásico. Para viajes o recargas rápidas, admite carga en corriente continua (DC) hasta 135 kW, lo que permite recuperar del 10 al 80% de la batería en aproximadamente 28 a 30 minutos, siempre que se disponga de un punto de carga ultra-rápido compatible.
La planificación de la carga es sencilla gracias al sistema de navegación inteligente con planificación de rutas y paradas de recarga integradas, que tiene en cuenta la autonomía restante, el estado de la batería y la ubicación de los puntos de carga disponibles. Además, desde la app FordPass es posible monitorizar el estado de la batería, programar cargas nocturnas o climatizar el habitáculo antes de arrancar, todo de forma remota y cómoda.
Esta versión del Explorer ofrece una autonomía más que solvente para el día a día y los viajes largos, sin necesidad de estar pendiente constantemente del enchufe, algo que sigue siendo clave para que el gran público abrace con confianza la movilidad 100% eléctrica.
Seguridad: asistencias avanzadas y protección activa de primer nivel
El Explorer RWD viene bien equipado en materia de seguridad activa y pasiva. Incluye de serie un paquete completo de asistentes a la conducción, entre los que destacan el control de crucero adaptativo con función Stop & Go, el asistente de mantenimiento de carril con centrado automático, la frenada de emergencia con detección de peatones y ciclistas, la alerta de tráfico cruzado trasero, la supervisión de ángulo muerto, el reconocimiento de señales y el sistema de aparcamiento asistido.
La estructura del vehículo ha sido reforzada para ofrecer una alta rigidez torsional y mejor respuesta ante impactos. Aunque aún no se han publicado los resultados Euro NCAP para este modelo, Ford prevé alcanzar las cinco estrellas sin problemas, como en sus lanzamientos anteriores.
Al volante: suavidad, aplomo y una conducción relajada
Ponerse al volante del Ford Explorer RWD es experimentar una forma de conducir diferente a lo que conocíamos en generaciones anteriores del modelo. La transformación eléctrica no solo ha redefinido su mecánica, sino que ha modificado por completo su comportamiento dinámico, apostando por una conducción más silenciosa, progresiva y relajada, pero sin renunciar a una buena dosis de carácter.

Desde los primeros metros, lo que más sorprende es la suavidad absoluta con la que se pone en marcha. El motor eléctrico trasero entrega sus 268 CV de forma instantánea y lineal, sin vibraciones ni tirones, lo que convierte cada arranque en una experiencia muy fluida. El Explorer no busca ser deportivo, pero sí ofrece un empuje más que suficiente para adelantamientos ágiles o incorporaciones rápidas. En ciudad, se mueve con agilidad y sin esfuerzo, con un pedal del acelerador preciso y una dirección asistida que facilita las maniobras, a pesar de sus dimensiones. El buen radio de giro y la excelente visibilidad —apoyada por la cámara 360º y los sensores perimetrales— ayudan a que se sienta menos voluminoso de lo que realmente es.
En carretera abierta es donde el Explorer saca a relucir su carácter rutero. La estabilidad en línea recta es sobresaliente, fruto de un centro de gravedad bajo gracias a la ubicación de las baterías, y de un buen trabajo de puesta a punto del chasis. A ritmos sostenidos se siente aplomado y cómodo, con una suspensión bien equilibrada que filtra adecuadamente las irregularidades del asfalto sin que el coche se descomponga en curvas amplias. La dirección, sin ser especialmente comunicativa, es precisa y está bien calibrada para este tipo de vehículo: no exige correcciones constantes y transmite seguridad.

En autopista, el confort de marcha es excelente. La insonorización del habitáculo está muy lograda, con ausencia de ruidos mecánicos, buena gestión del ruido de rodadura y poco ruido aerodinámico incluso a velocidades elevadas. Este ambiente silencioso, combinado con la suavidad del motor y la capacidad de rodar durante más de 500 km reales sin parar a cargar, convierten al Explorer en un gran aliado para los viajes largos. Además, dispone de distintos modos de conducción —como Normal, Eco y Traction— que ajustan la entrega de potencia, la sensibilidad del acelerador y la regeneración de energía, adaptándose a cada situación.
El sistema de frenada regenerativa permite cierto nivel de personalización, aunque no llega al «one-pedal driving» puro de otros eléctricos. Aun así, es posible circular en la mayoría de situaciones sin apenas tocar el freno, algo que ayuda tanto a reducir el desgaste como a aumentar la eficiencia energética. Los frenos, por su parte, tienen un tacto progresivo y una buena capacidad de detención para un coche que supera los dos mil kilos de peso.

Fuera del asfalto, aunque no es un todoterreno al uso, el Explorer puede circular con solvencia por caminos en buen estado. La altura libre al suelo, el modo “Traction” y la tracción trasera bien gestionada permiten transitar por superficies resbaladizas o de baja adherencia sin mayor dificultad, siempre que no se le exija un uso 4×4 puro.
En resumen, al volante del Ford Explorer eléctrico RWD se experimenta una sensación de control, confort y refinamiento que lo posiciona como una opción ideal para quienes buscan un SUV amplio, bien equipado y fácil de conducir, tanto en el día a día como en largos desplazamientos. No pretende ser deportivo ni radical, pero sí transmite equilibrio, seguridad y eficiencia, con el toque justo de dinamismo que le aporta su propulsión trasera.
A destacar
| Característica | Descripción |
|---|---|
| Autonomía real competitiva | Hasta 602 km WLTP y más de 500 km reales en uso mixto |
| Suavidad y silencio de marcha | Conducción relajada, sin vibraciones ni ruidos |
| Interior amplio y tecnológico | Buena habitabilidad, pantalla deslizable y soluciones prácticas |
| Eficiencia energética destacable | Consumo medio real de solo 15,5 kWh/100 km |
| Diseño moderno y bien resuelto | Estética SUV con enfoque aerodinámico y minimalista |
A mejorar
| Característica | Descripción |
|---|
| Carga rápida limitada | Potencia máxima de 135 kW, por debajo de algunos rivales directos |
| Maletero mejorable | 468 litros, algo justo para viajes familiares si no se abaten asientos |
| Sin versión de 7 plazas | Solo disponible con cinco asientos |
| Cuadro de instrumentos pequeño | Pantalla de 5,3” algo justa frente a propuestas más sofisticadas |
Evaluación final – Ford Explorer EV RWD

Puntuación total: 8,6 sobre 10
FICHA TÉCNICA — Ford Explorer RWD 2025
| Datos técnicos | Valor |
|---|---|
| Motorización | 100% eléctrica (BEV), tracción trasera |
| Potencia máxima | 268 CV (197 kW) |
| Batería | Iones de litio, capacidad estimada entre 77-82 kWh netos |
| Consumo energético homologado | 139 Wh/km |
| Autonomía homologada | 602 km WLTP |
| Consumo real (en prueba) | 15,5 kWh/100 km |
| Aceleración 0–100 km/h | ~7 segundos aprox. (estimado) |
| Carga AC (corriente alterna) | Hasta 11 kW (carga completa en 7–8 h) |
| Carga DC (carga rápida) | Hasta 135 kW (10–80% en ~30 min) |
| Longitud / Anchura / Altura | 4.467 / 1.875 / 1.602 mm |
| Maletero | 467 litros |
| Plazas | 5 |
| Tracción | Trasera |
| Plataforma | MEB (compartida con VW Group) |
EQUIPAMIENTO DE SERIE — Ford Explorer RWD 2025
| Categoría | Elementos Incluidos |
|---|---|
| Tecnología y Pantallas | Pantalla táctil central de 15″ (deslizante vertical) |
| Cuadro de instrumentos digital de 5,3” | |
| Sistema SYNC Move con actualizaciones OTA | |
| Navegación integrada con planificación de carga | |
| Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos | |
| Confort y Habitabilidad | Climatizador automático bizona |
| Asientos delanteros calefactables | |
| Volante multifunción regulable | |
| Consola central flotante con espacio portaobjetos | |
| Portón trasero manual (eléctrico en versiones superiores) | |
| Seguridad y Asistencias | Control de crucero adaptativo con función Stop & Go |
| Asistente de mantenimiento de carril con corrección activa | |
| Frenada automática de emergencia con detección de peatones y ciclistas | |
| Sensor de ángulo muerto y alerta de tráfico cruzado | |
| Detector de fatiga y reconocimiento de señales | |
| Cámara de visión trasera | |
| Sensores de aparcamiento delanteros y traseros | |
| Conectividad y Control Remoto | App FordPass con gestión remota del vehículo |
| Programación de carga y climatización previa | |
| Exterior | Faros LED con firma luminosa diurna |
| Llantas aerodinámicas de 19” | |
| Manetas enrasadas automáticas | |
| Retrovisores calefactados con ajuste eléctrico |
Contacto:
Web: www.ford.es
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