Cómo afecta el calor al rendimiento y la durabilidad de los neumáticos en verano
Las altas temperaturas del verano ponen a prueba el rendimiento de los neumáticos, elevando su presión interna, acelerando el desgaste y aumentando el riesgo de averías si no reciben un mantenimiento adecuado. Bridgestone recuerda la importancia de revisar las cubiertas antes de emprender un viaje.
El calor aumenta las exigencias de los neumáticos
Durante el verano, el asfalto puede alcanzar temperaturas muy superiores a las del ambiente, lo que incrementa la temperatura de trabajo de los neumáticos y exige un mayor esfuerzo a sus materiales. Aunque están diseñados para soportar estas condiciones, su estado y mantenimiento resultan determinantes para garantizar la seguridad.
Entre los principales efectos del calor destacan el aumento de la presión interna, una posible pérdida de adherencia y una mayor aceleración del desgaste de la banda de rodadura. Además, si coinciden factores como una presión incorrecta, exceso de carga o daños en la cubierta, también aumenta el riesgo de sufrir un reventón.
Cinco consejos para conducir con seguridad
Bridgestone recomienda comprobar la presión de los neumáticos siempre en frío y antes de realizar viajes largos, revisar periódicamente el estado de la banda de rodadura y detectar posibles daños, evitar sobrecargar el vehículo, moderar la velocidad durante las horas de mayor calor y, siempre que sea posible, estacionar en zonas de sombra para reducir la temperatura de las cubiertas.
La compañía recuerda que los neumáticos son el único punto de contacto entre el vehículo y la carretera, por lo que su correcto mantenimiento resulta fundamental para preservar la seguridad, especialmente durante los desplazamientos estivales.



