El interior de un coche puede superar los 70 ºC al sol: así influyen los cristales en la temperatura del habitáculo
Los cristales del vehículo desempeñan un papel clave durante las olas de calor. Diversos estudios demuestran que el habitáculo de un coche estacionado al sol puede superar los 70 ºC en apenas unos minutos, mientras que algunas superficies interiores alcanzan hasta 89 ºC. Los parabrisas con control solar y los tratamientos específicos contra la radiación infrarroja ayudan a reducir significativamente este efecto, mejorando además la eficiencia energética del vehículo.
El efecto invernadero convierte el coche en un auténtico horno
Con la llegada de las altas temperaturas, dejar un vehículo estacionado al sol puede convertirse en un riesgo importante. La radiación infrarroja atraviesa los cristales y es absorbida por elementos como el salpicadero, los asientos, el volante o los paneles interiores, que posteriormente liberan ese calor al habitáculo, generando un intenso efecto invernadero.
Según diferentes estudios científicos, el interior de un automóvil puede superar los 70 ºC, mientras que determinadas superficies llegan incluso a los 89 ºC. Además, el 80 % del incremento de temperatura se produce durante los primeros 30 minutos de exposición al sol, por lo que nunca debe dejarse en el interior del vehículo a niños, personas dependientes o mascotas, ni siquiera durante unos minutos o cuando el coche permanezca estacionado a la sombra.
El color del habitáculo también influye en este fenómeno. Los materiales oscuros absorben una mayor cantidad de radiación solar y alcanzan temperaturas considerablemente superiores a las de los acabados claros.

Los cristales con protección térmica marcan la diferencia
Todos los parabrisas actuales incorporan protección frente a los rayos ultravioleta (UV), pero únicamente una parte de ellos dispone de tecnologías específicas para bloquear la radiación infrarroja, responsable directa del aumento de temperatura dentro del vehículo.
Los fabricantes de vidrio para automoción emplean distintas soluciones de control solar, como recubrimientos metálicos multicapa o láminas especiales integradas en el parabrisas, capaces de reflejar o absorber parte de la energía solar antes de que llegue al interior. Estas tecnologías pueden reducir la transmisión de energía solar hasta un 40 % y disminuir la temperatura del habitáculo en aproximadamente 15 ºC, reduciendo además el esfuerzo del sistema de climatización y el consumo energético, un aspecto especialmente relevante en los vehículos eléctricos.
En el caso de las ventanillas laterales, la mayoría de los vehículos carece de protección térmica específica. No obstante, las lunas traseras pueden equiparse con láminas homologadas de control solar que limitan la entrada de radiación infrarroja sin afectar significativamente a la visibilidad, mejorando el confort durante los desplazamientos estivales.
Además de incrementar el bienestar de los ocupantes, estas soluciones contribuyen a optimizar la eficiencia del aire acondicionado y ayudan a mantener una temperatura más confortable desde el primer momento de la marcha.



