Semana Santa 2025 la tormenta perfecta para la conducción
La Semana Santa se ha consolidado como la época del año con más desplazamientos por carretera en España. En 2024 se contabilizaron más de 15,4 millones de movimientos de largo recorrido, superando incluso los registrados en verano durante las operaciones salida y retorno. Esta masiva movilidad coincide con un periodo especialmente complejo para la conducción, por la combinación de factores ambientales y meteorológicos que pueden comprometer la visibilidad y la seguridad al volante.
Carglass® España ha alertado sobre lo que denomina una “tormenta perfecta” de elementos que confluyen en estas fechas. A la elevada densidad de tráfico se suman condiciones variables del entorno que afectan de forma directa a la visión del conductor, responsable del 90 % de la información que se procesa mientras se conduce.
Lluvia, visibilidad y peligro
Uno de los principales enemigos en esta época es la lluvia. Conduce a una probabilidad de accidente un 70 % superior, debido sobre todo a la reducción de la visibilidad, incluso por encima del menor agarre del asfalto mojado. El agua en el parabrisas, al distorsionar la luz y reducir la claridad, se convierte en un obstáculo visual. Esta situación se agrava si el parabrisas presenta daños o si las escobillas dejan canales de agua al estar deterioradas.

Limitaciones de los sistemas ADAS
Los sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS), cada vez más presentes en los vehículos actuales, también se ven afectados por las inclemencias. Según estudios de la American Automobile Association (AAA), su eficacia disminuye bajo la lluvia y cuando hay suciedad sobre el parabrisas. Carglass® recomienda limpiar con frecuencia las zonas cercanas a las cámaras y sensores, especialmente durante viajes largos.
Cambios bruscos de luz y deslumbramientos
La climatología de abril es cambiante. En una misma jornada pueden alternarse cielos grises, intensas ráfagas de sol y granizadas. Esta variabilidad conlleva deslumbramientos frecuentes, sobre todo durante amaneceres y atardeceres. Usar gafas de sol, parasoles y evitar activar el sistema de limpieza cuando el sol incide directamente sobre el parabrisas puede evitar situaciones peligrosas. El uso de escobillas desgastadas acentúa este efecto.

Polvo, polen y alérgenos
La primavera incrementa notablemente la cantidad de polen y polvo en suspensión. Si llueve, esta mezcla se convierte en una película de barro difícil de limpiar que perjudica la visibilidad. Además, los alérgicos están expuestos a estornudos incontrolables, lo que equivale a recorrer más de 125 metros a ciegas si ocurren durante cinco segundos a 90 km/h. Es esencial revisar el filtro antipolen del vehículo y extremar la precaución con medicamentos que pueden inducir somnolencia.
Vegetación y cambios en el entorno visual
El brote de la vegetación en primavera modifica por completo el paisaje. Zonas antes despejadas —como interiores de curvas, medianas o cruces— pueden verse ahora parcialmente ocultas por plantas o árboles en crecimiento, lo que supone un riesgo inesperado. A esto se suma el impacto de frutos o resinas sobre los parabrisas, difíciles de eliminar si no se cuenta con equipos en buen estado.
Más animales, más riesgos
La actividad de la fauna también se intensifica. Jabalíes, corzos, conejos o incluso perros pueden irrumpir en la calzada, especialmente al amanecer o al anochecer. El aumento de aves también conlleva riesgos. Si un pájaro choca contra el parabrisas, es vital mantener la calma: el cristal soportará el impacto, pero un volantazo podría tener consecuencias graves. Los excrementos de estas aves, además, deterioran la visión si se acumulan.
Los insectos, por su parte, se convierten en otro reto. Sus restos, al secarse sobre el cristal, dañan las escobillas y generan manchas que dificultan la conducción. Usar limpiaparabrisas de forma regular y mantenerlos en buen estado ayuda a mitigar este efecto.
Recomendaciones clave antes de salir
Ante esta combinación de amenazas, Carglass® insiste en revisar el estado del parabrisas y sustituir las escobillas al menos una vez al año, o con mayor frecuencia si se circula mucho. También recomienda aplicar un tratamiento antilluvia que mejora notablemente la visibilidad en condiciones de agua. Estas medidas, aunque sencillas, pueden marcar la diferencia en términos de seguridad vial.



